Las toallitas húmedas, una amenaza para los océanos

Las toallitas húmedas, una amenaza para los océanos

Se venden como productos de higiene para niños y adultos. Llenan las estanterías de los supermercados prometiendo hacer más fácil la vida de toda la familia. Su eslogan: papel higiénico húmedo, cómodo, rápido de usar y biodegradable. ¡Suena bien! ¿Verdad? Pero no todo es verdad, las toallitas húmedas NO SON BIODEGRADABLES, ninguna es desechable 100% por el inodoro… Pero, ¿dónde acaban la mayoría? Colándose por la cisterna del inodoro. Y ¿dónde se dirigen? A atascar las alcantarillas y finalizar su camino en el mar. Las toallitas húmedas están realizadas en un tejido prácticamente indestructible. Las etiquetas de algunos de estos productos de fibras sintéticas indican -aunque en ocasiones solo en letra pequeña o con símbolos- que, una vez utilizadas, las toallitas deben ser consideradas residuos sólidos y, por tanto, no pueden ser lanzadas al inodoro como si se tratara de papel higiénico.

Las toallitas húmedas no son biodegradables

Son robustas y duraderas como el algodón o el poliéster. Por esto, es necesario que se tiren al cubo de basura, aunque en un vertedero también es difícil su reciclaje. Como dato alarmante, solo en Reino Unido ha aumentado un 50% el número de toallitas húmedas en las playas, según datos de la Marine Conservation Society.

Los retretes no son un vertedero
Las toallitas no se descomponen en contacto con el agua, como ocurre con la celulosa del papel higiénico, por lo que contaminan el medio ambiente. Lo hemos visto en varias ocasiones, una de las últimas en la isla de Ibiza. En la costa del municipio de Sant Josep se produjo uno de estos vertidos. Una franja de entre 200 y 300 metros apareció repleta de toallitas húmedas. La mayoría de las obstrucciones en las cañerías son causadas por ellas. Si el producto de las cloacas termina en el mar, las toallitas aparecen en las playas. Y, cuando eventualmente se rompen, se suman a la cantidad de partículas de plástico que flotan en los océanos.

Alcantarillas atascadas por restos de toallitas. Fotografía, greenplanetdepi.

Perjudiciales para el medio ambiente y para la economía. La Agencia Catalana del Agua, por ejemplo, ha calculado como promedio para una ciudad de 200.000 habitantes que la mala gestión de las toallitas húmedas y tejidos similares genera “un sobrecoste anual en el sistema de saneamiento de unos 150.000 euros”.

Playa contaminada

Es aquí donde entra en juego la conciencia y responsabilidad de cada uno. Es muy cómodo utilizar el inodoro como un contenedor que “se traga todo”. En ocasiones pensamos que, una vez desaparece arrastrado por el agua de la cisterna, todo se evapora por arte de magia. Pero, lejos de eso, se puede llegar a convertir en un serio problema para la salud del planeta. Lo más fácil es empezar hoy mismo a cambiar los hábitos y las rutinas. ¡Coloca una papelera cerca del inodoro! De esta manera, no tendrás la tentación de tirar las toallitas u otros materiales no desechables por el WC. Es una manera de reciclaje más. Además, usar la papelera supone un considerable ahorro de agua. Con este gesto conseguirás contribuir al cuidado del medio ambiente por partida doble.

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